Según avanzo mi formación como futura maestra, hay conceptos que me hacen reflexionar y tener mejor idea para un futuro. En la sesión sobre estructura social, me impactó cómo la educación moldea y a la vez es moldeada por la sociedad. Entender que la escuela es una institución que interactúa constantemente con otras estructuras como la familia me ha hecho cambiar la visión que tenía del aula.
Para entender mejor esta estructura social, he analizado dos visiones distintas que aparecen en los contenidos: la de Durkheim y la de Bourdieu.
Por un lado, Durkheim ve la educación desde el "consenso". Para él, la escuela es una herramienta esencial para que la sociedad funcione en armonía. Su objetivo es transmitir valores comunes y preparar a cada individuo para ocupar un lugar útil en el sistema. Es una visión optimista donde la estructura social busca el equilibrio.
Sin embargo, al contrastarlo con Pierre Bourdieu, mi perspectiva cambia. A diferencia de Durkheim, Bourdieu sostiene que la escuela no es un lugar neutro que busca el equilibrio, sino un espacio donde se reproduce la desigualdad. Mientras Durkheim habla de "integración", Bourdieu nos advierte sobre cómo el capital cultural actúa como un filtro que beneficia a quienes ya vienen con ventaja de casa.
A día de hoy, yo veía el éxito o el fracaso escolar como una cuestión de esfuerzo individual. Pero Bourdieu nos explica que las clases dominantes imponen su propio lenguaje, valores y conocimientos y que por lo tanto la escuela funciona con unas reglas del juego que no todos los niños conocen por igual desde casa.
Bourdieu explica que el sistema educativo tiende a valorar mucho un tipo determinado de lenguaje, de hábitos y de conocimientos que suelen tener las familias con más recursos. El problema es que la escuela a veces da por hecho que todos los niños deberían traer eso inculcado, tratándolo como la única forma correcta de aprender o de comportarse.
Esto me ha hecho pensar mucho en mi futuro como maestra. Ya que me doy cuenta de que el éxito escolar no depende solo del esfuerzo o de la inteligencia de cada niño, sino de hasta que punto los aprendizajes y vivencias que cada niño trae de su casa encajan con lo que el sistema escolar pide de ellos. Es muy importante tener en cuenta esto porque si no soy consciente de esto podría llegar a confundir una diferencia social con una falta de capacidad.
Por eso, mi objetivo para el futuro es ser una maestra capaz de reconocer y valorar todos tipos de capital cultural. No quiero que mi aula sea un sitio donde solo unos pocos se sientan cómodos porque ya conocen los códigos, sino da un lugar que sepa adaptarse a la realidad de cada alumno. Al final, se trata de que la educación sea un puente que ofrezca oportunidades a todos, independientemente del punto de partida de cada familia en la estructura social.En definitiva me posiciono de lado de Bourdieu, ya que si solo me quedo con la visión de Durkheim, corro el riesgo de pensar que el sistema ya es justo de por sí y que mi única labor es integrar a los niños en él.
Referencias:
Durkheim, É. (1975). Educación y sociología. Península.
Bourdieu, P., & Passeron, J. C. (1970). La reproducción: Elementos para una teoría del sistema de enseñanza. Siglo XXI.
Urquiaga Cela, R. (2026). Tema 3.2. Estructuras políticas, sociales, económicas, culturales e institucionales y su influencia en la educación [Diapositivas de PowerPoint]. Campus Virtual, Universidad de Castilla-La Mancha.


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