PRIMARIA. Práctica de clase: Convivencia y conflicto
Visionado del video:
¿Qué elementos considera esenciales Nélida Zaitegi para la convivencia escolar?
Nélida ve la convivencia como algo muy profundo. Uno de los puntos clave es que toda la comunidad educativa, es decir, profesores, familias y alumnos, se ponga de acuerdo en qué significa convivir, basándose también en el respeto, y no en seguir una orden constantemente. Por ello, Nélida insiste en que los problemas que tenemos hay que sacarlos a la luz, no los tenemos que esconder, viendo estos problemas como una oportunidad de aprendizaje increíble para los niños.
Para que esto funcione, las normas no pueden venir impuestas por el profesor, sino que es el alumnado quien debe participar en ellas para que se pongan en contexto y también lo sientan como algo suyo. Por ejemplo: Imagina que en una clase de Primaria hay jaleo porque todo el mundo habla a la vez. En vez de que el profe llegue y castigue a todos, se hace una asamblea para que los niños expliquen cómo se sienten cuando no les escuchan. Al final, son ellos mismos los que proponen la norma de levantar la mano para respetarse. Como la idea ha salido de ellos y no es un "porque lo digo yo" del profesor, la entienden mucho más porque entienden que sirve para estar todos mejor. Esto va de la mano con la necesidad de darles una participación en el día a día, no podemos esperar que el día de mañana sean ciudadanos más responsables si en el colegio no les dejamos decidir nada.
Realmente esto se trabaja para evitar la violencia poniendo en práctica el pensamiento crítico. Además es importante que lo que enseñemos tenga sentido para ellos y se sientan agusto.
¿Qué diferencia existe entre la resolución del conflicto y la gestión del conflicto?
Respecto a la diferencia entre resolución y gestión del conflicto, Nélida lo diferencia así. A veces pensamos que solucionar un problema es simplemente ponerle punto y final. Ella usa el término de la fiebre para explicarlo: la resolución es como tomarse un antitérmico, te baja la temperatura un rato y te alivia el síntoma pero no cura la infección.
En cambio, la gestión va mucho más allá porque busca profundizar en ello. Gestionar un conflicto no es hacer que desaparezca, sino aceptar que siempre vamos a tener intereses distintos en clase. Se trata de enseñar a los niños a negociar y a entenderse, para que ese bache no sea solo un castigo, sino una oportunidad para aprender a vivir juntos y crecer como grupo.
Por lo tanto, en conclusión, la diferencia es clara: mientras que la resolución busca una rápida solución para que deje de molestar, la gestión aprovecha ese problema para educar. Al final nuestro propósito como maestros es conseguir que los problemas se conviertan en la mejor elección de vida para ellos.
¿Qué añadirías tú al respecto de las dos cuestiones anteriores?
Personalmente, escuchando a Nélida, me doy cuenta de que como futuros maestros tenemos mucha responsabilidad. Si tuviera que añadir algo a lo que ella propone, destacaría sobre todo la importancia de nuestra actitud. Nosotros no podemos pedir a un niño que gestione sus emociones o que tenga respeto si nosotros cuando hay problemas en clase, perdemos los papeles o gritamos más que ellos. Al final, somos su referente más directo y nuestra forma de reaccionar y de ver las cosas es con lo que los niños se quedan.
Por otro lado, creo que hoy en día no podemos hablar de convivencia sin tener en cuenta el mundo digital. Ahora los conflictos no solo son en persona, sino que se dan en las redes sociales y los medios de comunicación también. Me parece importantísimo que la gestión de conflictos también se vea en este entorno, enseñando a los alumnos que el respeto y la empatía tiene que darse en todos los contextos.
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